19 May
19May

Hay una frase muy conocida de Hal Watts [1] que dice algo así como “planee la buceada y bucee el plan”, la cual se la repetimos una y otra vez a los estudiantes con el afán de que comprendan que hay que planificar las buceadas y que debemos respetar los parámetros que se establezcan para ellas. En otras palabras, “hagamos lo que dijimos que íbamos a hacer, nada más”.


Sin duda que es una buena recomendación y no soy yo quien dirá que no es válida. Pero es preocupante que mientras se trata de convencer a los alumnos de esa verdad, no se les enseñe a planear las buceadas de manera tal que puedan hacer lo planeado y no deban improvisar sobre la marcha.


Ya sabemos que diferentes tipos de buceadas, en diferentes entornos, a diferentes profundidades y con diferentes mezclas de gases requieren diferentes tipos de planificación. Eso siempre lo enseñamos, nada tengo que opinar al respecto. Sin embargo en muchos casos somos tan inflexibles en el apego estricto a ciertos mandamientos impuestos por la industria que forzamos a los nuevos buzos a improvisar sobre la marcha en un gran número de casos.


Siempre has esto” acostumbran algunos instructores a decirle a sus estudiantes, o su variante mas común “nunca hagas aquello”. ¿Y qué pasa cuando sucede “aquello”? El afán por prohibir y la negativa a tan siquiera discutir alternativas o soluciones, puede terminar colocando al alumno en peligro. ¿Y si descubre que sin querer no ha hecho “esto” que tanto le insistían y nada ha sucedido? ¿Y si le pasa una vez más y se da cuenta de ello tarde? ¿Y una tercera? ¿Y una cuarta? Cada vez que lo haga y se de cuenta que ha “sobrevivido” le irá perdiendo un poco mas de respeto a esa regla que “aparentemente no era tan inviolable como le habían dicho”. Esa normalización de desviaciones es un efecto real que termina flexibilizando límites y puede encaminar al buzo por senderos escabrosos.


No le corresponde a ningún instructor ni divemaster decidir por el buzo; sino tan siquiera enseñarle las alternativas, informarle de los riesgos, discutir con él los peligros y dejarlo que él tome las decisiones. ¿Está bien que el buzo decida sobre la marcha permanecer 5 minutos más visitando un naufragio? Depende ¿Ha sido su consumo de aire mejor al planeado y el hacerlo no alterará su tiempo total de buceada (run time)? Aún así “depende”. Si nuestro plan de buceada preveía tal posibilidad si se daban esas condiciones, está perfecto que lo haga. Se planeó y se está siguiendo el plan. Es que dependiendo del tipo de buceada, el planear alternativas es perfectamente válido y una buena estrategia para no verse repentinamente “sin plan”. Tener que improvisar sobre la marcha no es bueno; sobre todo bajo los efectos de la narcosis.


Las buceadas “reales”, en el océano, son diferentes a como se las siente en la piscina o en el lago durante un curso. Actitudes intransigentes tienden luego a ser descartadas u olvidadas. “Nunca supere el límite de no descompresión” es una frase habitual que algunos instructores repiten y repiten. Y muchas veces si el alumno pregunta “y si sucede, ¿que hacemos?” la peor respuesta que se le puede dar es algo así como “que no suceda”. ¿Por qué dejar al alumno a merced de su capacidad de improvisar? Algunos casos pueden ser simples de resolver, ¿pero y en situaciones más complicadas? ¿Nerviosos? ¿Asustados? ¿En pánico? 


El proceso de planificación de buceadas es un ente orgánico, cambiante, adaptable. Es y siempre será un trabajo en curso. Deberá adaptarlo a su manera de bucear, a los entornos que más frecuente y al tipo de buceadas que más a menudo realice. No olvide no hacerlo tan rígido que tenga que abandonarlo al primer cruce de caminos. No se deje imponer la verdad de otros, y por favor no trate de imponer la suya a los demás.


Además, muchos planes de buceadas incluyen, o al menos deberían hacerlo, bifurcaciones en base a determinadas consideraciones que se analizan y resuelven en el momento de la ejecución. Esto crea alternativas en el plan de la buceada, las cuales si bien deben ser planeadas de antemano y estar contenidas en el plan, contrastan drásticamente con la idea de plan inflexible, completamente resuelto de antemano en toda buceada, siempre.



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[1] Hal Watts es un afamado buceador que ha establecidos récords de profundidad buceando con aire y ha entrenado y acompañado a más de medio centenar de buceadores a profundidades de más de 100 metros usando aire, sin ningún accidente. Es el fundador de PSAI (The Professional Scuba Association International).